El
fútbol nos dice cosas. Nos brinda una variedad de acciones que las podemos
emparentar con la vida cotidiana. Soy de las que relacionan cada situación con
lo que sucede en un campo de juego.
Cada
partido es como un día nuevo, tienes la posibilidad de hacer que sea distinto,
solo es cuestión de que tú quieras. No todo tiene que ser monótono.
El
vivir, caminar por el mundo se presenta complejo, pero es más sencillo de lo
que parece. El fútbol también es complejizado pero también es más fácil de lo
que aparenta. Así como la vida misma, muchas veces se nos presentan situaciones
que creemos no tienen solución o simplemente prefieres dar por empate, no
luchar por los tres puntos del triunfo y llevarte ese resultado que ya todos
daban por perdido.
No
se trata de solo de pases bien dados hasta llegar al arco contrario para
introducir la pelota pasada una línea que se encuentra entre dos postes a los
costados y uno a lo alto. Más bien de todo el camino y trabajo que está detrás
de esa anotación, trabajar en equipo. Llegar al momento que más que un equipo
es una familia. El vivir bien implica jugar bien. Dar buenos pases alegría y
lealtad. Poder llegar a ese objetivo del gol de una manera sabia y no a
cualquier costo.
Si
ganamos sin jugar bien al día siguiente perdemos. Todo lo que hagas de buena o
mala manera tiene consecuencias que se verán reflejadas a lo largo de tu vida.
Además es necesario tener gente a nuestro lado que nos aliente desde la tribuna
para motivarnos en el juego. Con esto quiero decir que no sirve de nada ir por
este viaje haciendo enemigos si no al contrario tratar de llevarla bien con
todos, aun así sean del equipo contrario porque como se dice por ahí, juntos
somos más.
Y
si en ocasiones sentirás el partido se viene cuesta abajo y vas perdiendo,
tienes que saber que siempre hay tiempo para dar vuelta un resultado. La
decisión la tienes tú, en tu poder esta meter los goles o echarte atrás solo a
defender y ya no avanzar.
El darlo vuelta a este no dependerá de los
cambios de tácticas o jugadores sino de cómo juguemos, de cómo vivamos.
Dependerá de eso que llevamos dentro y nos dice constantemente qué bello es ver
y jugar un partido de fútbol, eso que nos refleja en el corazón lo hermoso que
es jugar esta vida, lo hermoso que es vivir.
Xóshil Herrera.


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